Entendemos la autodisciplina, según recuerda la autora del presente artículo, como
“la capacidad para fijar una meta realista o formular un plan y saber cumplirlo”, que requiere “saber comprometerse con las promesas y los compromisos que hemos hecho,
y es el fundamento de muchas otras cualidades del carácter firme”. Desde esta
premisa, la autora analiza la autodisciplina y aporta una serie de consideraciones y consejos aplicables tanto en el ámbito familiar como escolar.

Autodisciplina y superación
de dificultades escolares

María del Carmen Girón Calero
Licenciada en Psicopedagogía y orientadora

NTENDEMOS  la  autodisciplina  como  “la

capacidad para fijar una meta realista o formular un plan y saber cumplirlo. Requiere de saber comprometerse con las promesas y los compromisos que hemos hecho. Es el fundamento de muchas otras cualidades del carácter firme”.
La autodisciplina requiere persistencia, compromiso y paciencia, que se han de desarrollar progresivamente en los niños desde edades tempranas. Aprender la autodisciplina, ayuda a regular el comportamiento en niños con dificultades relacionadas con el Trastorno por Déficit de Atención, con o sin Hiperactividad y otros asociados, como el Antisocial o Negativista-Desafiante, pero también en los casos de niños que presentan dificultades de aprendizaje. Por otra parte, ayuda a que el niño encuentre el reto de alcanzar su meta de aprendizaje, desarrollando al máximo el potencial de éste.
Cuando se fortalece la autodisciplina, el niño aprende a controlar sus impulsos, regula y controla su comportamiento y le da fuerza de voluntad para tomar decisiones y saber escoger diferentes itinerarios en la edad adolescente.
Es aconsejable trabajar conjuntamente esta capacidad en el entorno escolar, junto a otras como la superación personal, la motivación y la autoestima. El fortalecimiento de la voluntad y la capacidad de no dejarse llevar por la apatía y la abulia, genera en el infante hábitos de trabajo diarios, que exigen del trabajo bien hecho y que permiten que el niño, no se conforme con los resultados obtenidos, cuando éstos estén por debajo de sus capacidades y cualidades personales y le abren un paso hacia la autosuperación y la consecución de sus metas personales y educativas.
Una estrategia educativa para motivar al niño y que éste alcance éxito escolar es el entrenamiento desde edades tempranas en la autodisciplina y autosuperación personal, que permitirá a cada niño con y sin dificultades de aprendizaje y otras de comportamiento, lograr de forma satisfactoria sus planes y objetivos de estudio y controlar progresivamente su comportamiento. Este objetivo requiere de la colaboración familiar.
La familia impulsa el desarrollo de competencias que le ayudarán a ser autónomo, pero que también le permitirán tener una visión de futuro, que éste irá progresivamente forjando desde la edad infantil, proponiendo pequeñas metas personales y educativas diarias, que le permitirán llevar a cabo objetivos a largo plazo de realización personal en la figura del adolescente y el joven.
La autodisciplina es necesaria en el proceso de aprendizaje durante la escolarización en Educación Secundaria. La familia es el principal modelo para inculcar en todas las competencias básicas este valor educativo.
Algunos de los estudios actuales sobre la Pedagogía del éxito académico y positivista, describen cuatro pilares en los que la autodisciplina descansa, que a continuación se presentan:
    -Aceptación, esto es, convencimiento total de acometer un reto, una meta, una tarea, unos nuevos hábitos.
    -Fuerza de voluntad, determinación total a la hora de ponerse a hacer la tarea sin excusas y con buen ánimo.
    -Esfuerzo y constancia, que exige considerar que todo tiempo es valioso, por pequeño que éste sea.

Consejos para fortalecer la autodisciplina

En el contexto familiar, dado que el niño adquiere cualidades, valores, capacidades y estilos de vida según el estilo familiar en el que haya convivido y otros factores personales y contextuales, serán aconsejables tener en cuenta los siguientes aspectos para la educación de la autosuperación y autodisciplina:
     -Hable con su hijo sobre cómo fijar metas realistas. Por ejemplo, ayúdelo a dividir deberes o tareas grandes en objetivos más pequeños, que puede cumplir uno por uno. Consiga de forma progresiva que su hijo escoja una de las tareas más pequeñas y se fije una fecha límite para cumplir con ella. Cuando haya pasado el límite de tiempo, revisen juntos si ha podido cumplir bien con su meta.
     -Ayude a su hijo a fortalecer su sentido de capacidad. Para lograrlo, su hijo necesita tener experiencias exitosas, no importa cuán pequeñas sean. Esto fomenta su autoconfianza y fortalecerá su esfuerzo la próxima vez. Sigan fijando tareas cada vez más exigentes pero que todavía las pueda cumplir.
    -Deberá ayudar a su hijo a fortalecerla progresivamente su autoestima, es decir, el sentimiento y convencimiento mental que puede lograr lo que se propone tanto a corto, como largo plazo. Poniendo una "carga" ligeramente superior cada día. Es importante que se le propongan metas que vuestro hijo pueda alcanzar con éxito.
El éxito escolar fortalece la motivación por aprender, lo que mejora el rendimiento y las consecuencias de éste en su aprendizaje.
En el contexto escolar, algunas de las orientaciones educativas que pueden ponerse en funcionamiento para ayudar al alumno a crecer diariamente en la superación de éste como persona y estudiante, son las siguientes:
    -Ayudar al alumno a organizar un plan de estudio personal, que le permita ordenar mentalmente su tiempo de estudio, de forma que fraccione el tiempo del que éste dispone, marcando diariamente una meta de mayor envergadura, que le suponga un reto. Este reto comienza con intentar superarse en la consecución de un trabajo cada vez mejor hecho.
    -Ofrezca estrategias de trabajo intelectual, que permitan al alumno poner en funcionamiento recursos educativos varios, cuando se le presente una tarea problema.
    -Fortalezca su autoestima, educando en valores que le permitan dirigir su sentido de la responsabilidad y le orienten cuando tenga que tomar decisiones.
    -Refuerce verbal y socialmente cada uno de los progresos por pequeños que éstos sean y premie su conducta cuando está esté ajustada al contexto y a los objetivos que se ha marcado.
   -Valorar las destrezas sean cuáles sean, ayudará al alumno a sentirse importante, activo en su proceso de aprendizaje y a mejorar en su propio proyecto personal.
La autodisciplina ayuda en gran medida a mejorar los problemas de aprendizaje y mejora la autoestima, cuando el niño, puede llegar a pensar que no logrará éxito escolar. La autoconfianza es la mejor forma de superación personal. Esta se adquiere trabajando la autoestima, pero también mejorando los hábitos de estudio personales.
Es importante educar en valores al niño desde la edad infantil y en el entorno familiar, para que crezca en la sabiduría de la superación como persona, un crecimiento que empieza por el interior de cada uno de nosotros. Este trabajo ha de acompañarse con la labor de los docentes, quienes con su apoyo a lo largo del proceso educativo posibilitan que el niño mejore sus dificultades, sean las que sean.
Para finalizar citamos a Confucio: "Nuestra mayor gloria no es no fracasar nunca, sino volver a intentarlo cuando fracasamos".