Destacados expertos participaron en una mesa redonda, moderada por Eduardo Punset. En la otra imagen, un momento de la intervención de Stephen Heppell.

Un nuevo modelo educativo que responda a los retos del siglo XXI

Expertos internacionales apuestan por el uso de las nuevas tecnologías y la innovación en los centros, en el Global Education Forum 2011

Transformar la educación para salir de la actual crisis socioeconómica era el objetivo de la jornada del Global Education Forum 2011, organizada por la Fundación SEK, que ha reunido en el Palacio de Congresos de Madrid a destacados especialistas internaciona- les en educación, economía y nuevas tecnologías. Estos expertos son partidarios de la utilización de Internet y el móvil en clase y cuestionaron los sistemas de evaluación.

Madrid. ROSAURA CALLEJA
En la inauguración del encuentro, Nieves Segovia, presidenta de la Institución Ed ucativa SEK, ha alertado sobre la necesidad de construir un nuevo modelo educativo, “aunque sólo sea, porque ya no tenemos recursos económicos para mantener el anterior”, afirmó. No obstante, advirtió que, para transformar un modelo educativo que consideramos agotado y sin soluciones, es preciso contar con todos los agentes sociales y en primer lugar con los alumnos, que son el centro de esta revolución, que “llama al cambio, lleno de oportunidades y desafíos”. Para Segovia, “debemos aprender a llegar de forma eficaz a los estudiantes del siglo XXI, que necesitan aprender otro tipo de habilidades que no son las del pasado. Necesitamos saber cómo se comunican, dónde aprenden y cómo colaboran y comparten”. Además, señaló que “en un país, donde no abundan los recursos naturales, no podemos permitirnos desperdiciar el mayor recurso del que disponemos: el talento”. En su opinión, se trata de construir una sociedad que cuide su talento, que ponga el eje de sus decisiones no en la política o la economía, sino en la educación.

Redes sociales

Por su parte, un grupo de alumnos del SEK aportaron su experiencia en torno al debate sobre cómo mejorar la educación. Convencidos de la necesidad de un cambio que mejore sus expectativas de futuro, se han lanzado a las redes sociales, donde ya tienen más de 4.000 seguidores volcando constantemente ideas y proyectos para emprender el cambio. Estos jóvenes reconocieron que tienen algo que aportar y gracias a las redes sociales “podemos llegar a todos”. El proyecto es una plataforma on-line, donde recoger propuestas, colgar life tips y comprobar que lo mejor del proyecto es que está abierto a jóvenes, mayores, docentes y estudiantes.
“Una nación vale lo que vale su sistema educativo” manifestó Milton Chen, director ejecutivo de la Fundación Educativa George Lucas, que puso de ejemplo el modelo finlandés como uno de los más avanzados y con mejores resultados, donde el acceso a Internet es parte de la educación desde los primeros niveles. “Para colaborar en la revolución educativa debemos cambiar nuestro modo de pensar y asumir que debemos aplicar las nuevas ideas del aprendizaje”, afirmó, especificando que esa es la única manera de cerrar la brecha entre los “nativos digitales”, que han nacido en la era de la tecnología, y los que denomina “inmigrantes digitales”, nacidos en la era analógica y con todo por aprender.
Para este profesor, las escuelas del siglo XXI deben basarse en las nuevas tecnologías y en la innovación y presentó diversos proyectos de aprendizaje a través de la ópera, como vehículo para conocer una segunda lengua, por ejemplo. La tecnología es, a su juicio, uno de los vértices fundamentales del aprendizaje y “hay que ofrecerlo a los alumnos de forma masiva. Tienen que aprender a trabajar con ordenadores”.

Pensamiento crítico

Asimismo, Tony Wagner, miembro del Centro de Tecnología y Espíritu Emprendedor de Harvard, ha valorado el pensamiento crítico como el arma más importante para enfrentarse a los nuevos tiempos. “Nuevos retos que abren nuevas posibilidades a la educación, conscientes de que los estudiantes de hoy necesitan nuevas habilidades y, la mayoría de ellas, no se enseñan actualmente en las escuelas”, puntualizó. Este consultor considera que el pensamiento crítico puede resumirse en saber hacer las preguntas adecuadas y ser capaz de trabajar en equipo por encima de diferencias religiosas o culturales. Durante su intervención, se mostró partidario de cambiar el sistema de evaluación para cambiar el sistema de aprendizaje y criticó las pruebas de PISA, proponiendo exámenes alternativos frente al sistema de evaluación estatal.

Inversión educativa

Para Sir William Atkinson, la aplicación de las tecnologías a la enseñanza del siglo XXI obliga a reconfigurar el sistema de educación, pero sobre todo obliga a reconfigurarse a uno mismo. Este experto, considerado uno de los mejores directores de centros del Reino Unido, califica de “error lamentable” hacer recortes en educación en tiempos de crisis, porque “sólo formando el talento estaremos preparados para aprovechar las oportunidades que vendrán”.
De igual modo, sostuvo que no necesitamos grandes organizaciones ni contar con las administraciones públicas para colaborar entre los docentes, de forma que toda la tecnología que cada seis meses se va quedando obsoleta en el primer mundo se puede reenviar para que los niños del tercer mundo tengan acceso al conocimiento global. Según Atkinson, “hay que formarse lo más posible e invertir en educación para conseguir que la gente desarrolle todo su potencial y pueda crecer. De otra forma aumenta el paro y la criminalidad”.

Móvil en clase

Como resultado de su propia experiencia, Lisa Nielsen, “blogger” educativa, asegura que son muchos los alumnos que acaban la escuela sin saber realmente qué quieren hacer, por eso es tan importante conectar la escuela con la vida real. “El siglo XXI no requiere un aprendizaje como el que hemos tenido hasta ahora. No necesitamos los exámenes, no deberíamos centrarnos en ellos, porque no preparan a los estudiantes para el futuro laboral”, opina esta profesora, quien considera que el plan de éxito personal comienza por descubrir los intereses propios de cada alumno. En su exposición, Nielsen defendió el uso del teléfono móvil en clase, porque los móviles actuales, con conexión a Internet, permiten acceder rápidamente a todo tipo de información y contenidos, facilitando la tarea de los alumnos y, sobre todo, conectándoles al mundo real. “Prohibir el uso de teléfono en la escuela no es útil, porque si la escuela no se parece al mundo actual no estamos preparando a los estudiantes para el futuro”, apuntó. Para finalizar determinó el reto de construir la escuela en una plataforma de iPhone, lo que cambiará radicalmente la idea de la educación: “una escuela sin libros, ni lápices, ni cuadernos”. A su juicio, con las aplicaciones a través de iPad, donde el alumno aprende a utilizar el email para comunicarse con padres y profesores y puede acceder a todo tipo de contenidos con un “toque” de pantalla.

Motivación

En el transcurso de esta jornada, el experto en Educación Creativa y Cultural Daniel Pink puso de manifiesto que estudiar la motivación de alumnos y profesores es clave para avanzar en el aprendizaje, pero dado que la enseñanza no es una tarea mecánica, sino compleja y creativa, incentivar la motivación del profesor, por ejemplo con una recompensa económica por mejorar el rendimiento de sus alumnos, no suele dar resultado. Por lo que se si se pretende motivar al docente, es necesario apelar a un trato justo para conseguir que funcione mejor. Normalmente, los profesores no reciben un salario adecuado y deberían tenerlo para que pudieran pensar exclusivamente en su trabajo.
Por otra parte, este autor de diversos libros sobre la evolución del mundo del trabajo, propone que en los colegios podría dedicarse un día, no a la tarea programada, sino a trabajar en lo que los alumnos quieran y mostrar los resultados en clase. “Nos sorprendería lo interesante de los resultados y el deseo de los estudiantes de seguir en clase, aún fuera del horario escolar”, reveló.

Desarrollar ideas

Paralelamente, Xavier Sala i Martín estableció una diferencia entre innovación e investigación, explicando que la innovación es, muchas veces, fruto de la casualidad, pero en más del 70% de los casos, las ideas que crean riqueza vienen de los trabajadores. Para este economista, debemos desterrar conceptos obsoletos como que el profesor tiene la verdad, para adiestrar a los alumnos en el pensamiento crítico y que sean capaces de cumplir el ciclo en el que se desarrollan las ideas y que tiene dos pasos: primero reconocer que existe un problema y, segundo, buscar la solución.
Asimismo, el catedrático Stephen Heppell cerró las intervenciones con una apuesta decidida por los valores de la juventud. “En el siglo XXI, donde por encima de todo lo que hay es tecnología, se han reducido los límites y eso hace que surjan cosas inesperadas. Los jóvenes pueden tratar mucho mejor con lo inesperado si les damos la oportunidad, pero les tenemos rodeados de prohibiciones y eso castra su capacidad emprendedora”, aseguró.

Una ciencia nueva

Durante la mesa redonda, moderada por Eduard Punset, los profesores Javier Roglà y Eduardo Serra valoraron la recuperación de la confianza en nosotros mismos para poder volver a ser provocativos y aportar nuevas soluciones. “No se trata de encontrar la genialidad, sino de introducir la tecnología en la educación de una manera óptima para que pase a ser considerada una herramienta más en la vida de las personas”, opinan.
De igual modo, José Antonio Marina apostó porque mente, cerebro y educación deben unificarse con las nuevas tecnologías para dar respuesta a los nuevos retos que plantea el necesario cambio del modelo educativo. “Necesitamos una ciencia nueva, que nos permita saber qué tipo de inteligencia queremos desarrollar y qué modelo de sociedad queremos construir”, subrayó. Este profesor y filósofo apuesta por las redes sociales, que permiten abordar proyectos, a corto plazo, que antes eran irrealizables. “La capacidad de crear redes sociales no sólo nos distingue de los animales, sino que sirve como cuna en la que se van las reproducir las nuevas generaciones”, concluyó.