Gabilondo, investido doctor ‘honoris causa’ por la Universidad Nacional Autónoma de México

La UNAM, que conmemora el centenario de su fundación, distingue
a 16 personalidades de la ciencia y las humanidades

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ha sido investido con el grado de Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Junto a él, otras 15 personalidades del mundo de la ciencia, las letras y las artes también han sido distinguidos con este galardón. Entre ellos, destacan personalidades como el escritor peruano Mario Vargas Llosa, o el lingüista estadounidense Noam Chomsky.

El rector de la UNAM, José Narro, inviste como doctor ‘honoris causa’ al ministro español de Educación, Ángel Gabilondo. (Foto: EFE)

Madrid.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) otorgó el miércoles 23 de septiembre dieciséis doctorados "honoris causa" a personalidades de la ciencia y las humanidades durante una ceremonia académica que se enmarca dentro de los actos de celebración de los 100 años de la fundación de la UNAM.
“Por acuerdo del Consejo Universitario el día de hoy se ha distinguido a 16 mujeres y hombres que se han destacado por sus aportes a la humanidad y a sus campos de trabajo”, dijo el rector de la UNAM, José Narro Robles, en una ceremonia solemne celebrada en el Patio Central del Palacio de Minería de la capital mexicana.
Además del filósofo y ministro español de Educación, Ángel Gabilondo, fueron distinguidos como nuevos doctores fueron de la UNAM la luchadora por la salud y educación nicaragüense Mirna Kay Cunningham; la defensora de los derechos de la mujer egipcia Nawal El Saadawi; el ingeniero sísmico argentino Vitelmo Vittorio Bertero Risso; la dirigente social y política francesa Simone Veil, quien no pudo acudir a la ceremonia; el escritor peruano Mario Vargas Llosa; el lingüista norteamericano Noam Chomsky; el filósofo Ramón Xirau; la filóloga alemana nacionalizada mexicana Margit Frenk; el escritor José Emilio Pacheco; así como el médico Fernando Ortiz Monasterio, el economista David Ibarra Muñoz, el artista Federico Silva, la arqueóloga Linda Manzanilla, y el astrofísico Luis Felipe Rodríguez Jorge, todos ellos mexicanos, y el escritor Monsiváis, fallecido el pasado 19 de junio de 2010 a los 72 años.

Más solidaridad

El rector de la UNAM, José Narro, hizo una reflexión en su intervención sobre la crisis de valores actual que existe en el mundo, “donde el pragmatismo y el individualismo ganan terreno mientras falta cada vez más la solidaridad”.
Narro resaltó que “el modelo de desarrollo ha alterado algunos de los valores que nos permiten tener una existencia productiva, estable, y una convivencia pacífica y civilizada”, y aseveró que “de hecho la crisis económica actual también es una crisis ética, de valores”.
En este contexto, Narro, según informa Efe, instó a “afianzar el papel de la educación y de los valores cívicos laicos como libertad, justicia, tolerancia, diálogo, solidaridad, la generosidad y el compromiso, deben seguir siendo la base sobre la que se sustenta la convivencia en sociedades caracterizadas por esa libertad y por la diversidad”
El rector sostuvo que en la Universidad Nacional las posiciones críticas siempre han sido bienvenidas, porque el conocimiento no debe ser neutro. Por el contrario, afirmó, “debe tener un claro compromiso social, ya que históricamente ha sido clave en el desarrollo de la humanidad. Siempre ha sido importante, pero en la actualidad es indispensable”.
Durante la ceremonia de investidura, que se enmarca dentro de los actos de celebración del centenario de la fundación de la UNAM, el ministro español de Educación, Ángel Gabilondo, fue el encargado de poner voz a los galardonados extranjeros, mientras que la antropóloga mexicana Linda Manzanilla fue la responsable de hacerlo en nombre de los mexicanos.

La palabra como vínculo

Gabilondo, en un discurso titulado "Una palabra", reivindicó el valor del pensamiento y de la palabra como “formas efectivas de configuración y de transformación del mundo”, y resaltó que “si una palabra he de decir a nombre de todos, es la palabra gracias, y si hubiera de encontrar aquello que nos vincula, subrayaría nuestra voluntad de ser palabra”.
Tras señalar que “entre los investidos brilla la palabra ciencia en todo su esplendor, es decir, entrelazada con la sabiduría”, afirmó que “nunca seremos del todo libres, mientras no lo seamos todos; nunca nuestra palabra será afectiva y justa, mientras el dolor y la pobreza alcancen a alguien”.
Gabilondo resaltó en su discurso que “en un mundo que ha hecho del éxito rápido, de la acumulación del poder, un sentido, resulta admirable poder celebrar la austeridad y la sencillez de los valores del compromiso, de la defensa y de la lucha por la diversidad, de la reivindicación de lo intercultural, de lo singular, de la pluralidad, en definitiva del derecho a la diferencia, sin diferencia de derechos”.

 

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