La Unión Europea quiere impulsar un mayor reconocimiento social del profesorado

Los responsables de Educación europeos, reunidos en Gotemburgo, proponen incrementar la exigencia en los mecanismos de evaluación profesional

Los ministros de Educación de la Unión Europea han apostado por combinar una mejor formación de los profesores, sistemas más exigentes de evaluación de su rendimiento y la creación de nuevos incentivos profesionales como fórmula para recuperar el prestigio de la profesión y elevar la calidad de la enseñanza.

Madrid.
Estos serán los principales ejes de la estrategia europea destinada a “introducir cambios en la docencia acordes al siglo XXI”, que ha sido respaldada por la mayoría de los gobiernos en el Consejo informal de Educación que se ha celebrado recientemente en Gotemburgo (Suecia), según ha explicado la secretaria de Estado de Educación, Eva Almunia, presente en dicho encuentro.
Los nuevos sistemas de evaluación y control del profesorado “deberían ser una de las claves en el futuro de la educación europea”, afirmó el comisario europeo de este ámbito, Jan Figel, en la apertura del Consejo, que fue retransmitida por Internet.
Todos los estudios apuntan en la misma dirección: los profesores son la clave para mejorar los resultados educativos y los directores, la clave para que los docentes trabajen mejor. Así, entre las conclusiones de los ministros de Educación de la UE reunidos la semana pasada en Suecia están que los directores de escuela debe “más líderes y menos burócratas”, y que a los docentes hay que darles mejor formación, pero también exigirles más a través de evaluaciones. Así lo dijo el titular sueco de Educación, Jan Björklund, cuyo país ocupa la presidencia de turno comunitaria.
La renovación del papel del director de escuela y del perfil de los profesores son las dos “prioridades estratégicas” para las futuras políticas educativas identificadas por los Veintisiete en el Consejo informal de Educación celebrado en Gotemburgo.
Los Veintisiete también resaltaron la importancia de mejorar el atractivo y el reconocimiento social de la profesión docente, ya que un número importante de países “tiene dificultades para reclutar a nuevos profesores y retener a los que ya tienen”, según Björklund. Ante el envejecimiento de la población europea “hay que hacer más efectivo el reemplazo”, subrayó Figel, que también destacó que actualmente la mitad de los profesores europeos tienen más de cincuenta años. La apuesta sería combinar una mejor formación de los profesores, sistemas más exigentes de evaluación de su rendimiento y la creación de nuevos incentivos profesionales como fórmula para recuperar el prestigio de la profesión y elevar la calidad de la enseñanza. “Actualmente, dos tercios de los presupuestos de Educación de los países europeos se van en sueldos de los docentes, por lo que hay que replantearse cuánto les pedimos a cambio”, subrayó Figel en su intervención.

Nuevos mecanismos de control y evaluación

La UE aboga por tener en cuenta los resultados de sistemas de evaluación más exigentes junto con el desarrollo profesional de los docentes para determinar si merecen o no acceder a mejores condiciones profesionales.
En España, los sindicatos de docentes y la Administración “están de acuerdo en que es necesario introducir nuevos mecanismos de control y evaluación”, según dijo la secretaria de Estado de Educación española, Eva Almunia. Esto supondría que, además de considerar la antigüedad de los docentes a la hora de concederles mejoras salariales -ahora medida en sexenios-, se valoren méritos alcanzados a través de cursos adicionales de formación, así como su rendimiento profesional a partir de las evaluaciones que se lleven a cabo.
Los profesores españoles “también están de acuerdo en que el que lo hace mal no debería cobrar igual que los que lo hacen bien”, significó Almunia. A este respecto, el comisario Figel incluso sugirió la posibilidad de “prescindir de la minoría que se ha mostrado poco eficiente en su trabajo”.
Los Veintisiete tratarán de fomentar la formación continua del profesorado para hacer a este colectivo “más competente en lenguas extranjeras y nuevas tecnologías, así como de promover la movilidad de los docentes dentro de la UE”, según precisó Eva Almunia.
La secretaria de Estado de Educación puso como ejemplo el programa “Escuela 2.0”, puesto en marcha este curso escolar en varias comunidades autónomas españolas para generalizar el uso de las nuevas tecnologías en la escuela.
Figel destacó la necesidad de “convencer a muchos profesores de que deben cambiar radicalmente su forma de trabajar”, y en particular, para que “no tengan miedo de las nuevas tecnologías, y se comprometan a formarse continuamente”.
El comisario subrayó asimismo la importancia de que los docentes “se adapten a las necesidades individuales de aprendizaje de los alumnos”, así como de que los centros cuenten con “clases con menos estudiantes”. Asimismo, los Veintisiete trataron la necesidad de conceder una mayor autoridad a los profesores para hacer frente a la conflictividad de las aulas, un tema que ha suscitado un debate político en España.
“Se ha hablado de prestigio y de autoridad pedagógica, pero no de otorgar la consideración de autoridad pública a los profesores”, precisó Almunia en relación con este asunto, agregando que “los profesores han de ser expertos en pedagogía, y de ahí debe emanar su autoridad”. Todas estos puntos se plasmarán en el futuro estatuto del funcionario docente, que constituye “una prioridad del Gobierno español”, añadió Eva Almunia.
La UE tratará de plasmar todos estos aspectos en el Consejo formal de Educación que se celebrará el 26 y el 27 de noviembre en Bruselas.

Según Eva Almunia hay que introducir cambios en la docencia acordes con el siglo XXI.
(Foto: Rafael Martínez)
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